El orden del culto, los cantos, las tonalidades y los arreglos en un solo lugar. El equipo lo abre en su móvil con un simple enlace, y lo que ha preparado pasa a la proyección sin volver a escribirse.

Las secciones, las tonalidades, los arreglos por pasos y el enlace para el equipo sin cuenta existen tal cual en el módulo. Los cantos mostrados son de dominio público, y ese domingo es un ejemplo.
Dentro de dos horas esta sala estará llena. El orden del culto se decidió el martes por la noche.
La lista de cantos circula por un grupo de mensajes, se corrige tres veces, y la última versión nunca es la que todos tienen. El sábado por la noche alguien pregunta cuál es la definitiva. El domingo, el cantor sube sin saber la tonalidad y el técnico de sonido descubre el orden en directo.
Esta es la objeción que lo detiene todo: "tenemos doscientos cantos en el otro programa, no vamos a teclearlo todo". Nadie va a teclear nada.
En la mayoría de las iglesias las mismas letras viven en tres sitios: el archivo de alabanza, las diapositivas del domingo y la carpeta del técnico. Tres copias, tres versiones, y siempre acaba en la pared la equivocada.
Más vale saber enseguida lo que no se encontrará aquí.
Cree un orden, añada tres cantos, envíe el enlace al equipo. El resto del repertorio podrá importarse más tarde, de una vez.